Preparación y limpieza del biberón

En muchas ocasiones la lactancia materna no es una opción. Y es aquí cuando recurrimos a la leche de fórmula. (Pincha en este link para saber más). Cuando eres padre primerizo, cada pequeña acción puede resultar complicada. ¿Lo estoy haciendo bien? Tenemos miedo de que cualquier error ponga en riesgo la salud o el desarrollo de nuestro bebé. ¡Es normal preocuparse! Y es gracias a esta preocupación que te podemos asegurar que tu pequeño crecerá sano y seguro en una familia que le quiere y sólo desea lo mejor para él.

Aquí te comentamos algunos consejos (pueden variar ligeramente según a quién le preguntes) sobre cómo preparar un biberón. Y de qué manera debes esterilizar y limpiar sus diferentes partes antes y después de su uso para mantenerlo libre de microorganismos que puedan ser dañinos para la salud de tu bebé. 

Preparación del biberón

-Te recomendamos utilizar agua embotellada (no bebas de ella, resérvala para el bebé), de baja mineralización y preferiblemente sin flúor

-Puedes servir el agua a temperatura ambiente o calentarla para que esté tibia (37º aproximadamente). De esta forma la leche se diluye mejor y se asemeja más a la leche materna.

-Primero vierte el agua y después la leche en polvo.

-Las medidas de polvo y agua te vendrán en las instrucciones del producto. Por otra parte, el pediatra te indicará la cantidad recomendada para tu pequeño. Es importante seguir estas pautas de manera estricta para evitar sobrealimentar al bebé.

-Mezcla y agita bien la leche y el agua para evitar grumos.

-¡Nunca conserves un biberón que se ha quedado a medias! Pues se llena de bacterias peligrosas para tu bebé. 

biberón preparar

Esterilización y limpieza del biberón

Es muy importante esterilizar el biberón antes de su primer uso. Esto se puede hacer mediante una esterilización por calor (agua hirviendo) o frío. Después lo más común es lavar el biberón con agua y jabón. Antes se recomendaba esterilizar el biberón tras cada toma, pero estas medidas se han ido relajando con el paso de los años. Es importante preguntarle al pediatra pues en algunos casos (por ejemplo, con bebés prematuros), la esterilización sigue siendo muy recomendada tras cada utilización. 

¡Antes de lavar el biberón no te olvides de lavarte las manos! Tras esto puedes escoger entre lavar las diferentes partes a mano o en el lavavajillas. Es muy importante llevar a cabo este proceso justo después de que hayamos terminado de alimentar al bebé. Si esperamos más tiempo los restos de leche se quedan adheridos al recipiente y son más difíciles de limpiar. Existen cepillos muy útiles para limpiar el biberón, especialmente las zonas que son más difíciles de alcanzar (es un tubo muy estrecho).

Una vez se ha lavado/esterilizado tanto el biberón como la tetina, la rosca y el tapón por separado, deja secar las diferentes partes (boca abajo) en un lugar donde les dé el aire. No seques la parte interna (deja que se seque sola) para evitar que entren virus. Una vez secos, guarda las diferentes partes (sin armar) en un lugar limpio.

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